lunes, 24 de julio de 2017

La noche estrellada

Reflexiones de una noche estrellada por quien al contemplar la felicidad ajena le daña, pero no por envidia o egoísmo, sino más bien por la amargura del contraste que siente ante la visión de lo ajeno.
El amor es como esa trampa de la felicidad  que se aborrece y anhela al mismo tiempo, pero de la cual es imposible escapar sin haber sufrido sus envites, pues el corazón del hombre se hizo para ser roto, para perdonar a otros los pecados que no cometieron, intentando así redimirse y perdonarse a sí mismo sus propias faltas e imperfecciones, sus errores e imprudencias, pero lo que nos hiere verdaderamente es nuestra conciencia, que padece cuando la contradecimos y se muere cuando la traicionamos, sobre todo por amor, ya que cuando uno se siente amado no se duda de nada, pero cuando se ama de verdad se duda de todo, no conociendo el amor su propia profundidad hasta el momento de la separación.
Envejecemos, a veces tan solo físicamente mientras en otras ocasiones nos envejece el alma a mayor velocidad que el cuerpo, si bien un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama, aunque perdemos la capacidad de soñar y soñamos con los sueños que ya tuvimos y nunca logramos alcanzar, dejándonos el corazón vacío, y ya se sabe que cuanto más vacío está un corazón tanto más pesa.
Pero la vejez comienza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas, más si uno quiere llegar a viejo ha de vivir como tal, pues envejecer es el único medio de vivir mucho tiempo, y solo los que no esperan nada del azar son dueños de su propio destino, y aunque dicen que soledad y vejez son buenas compañeras, en ocasiones la soledad solo es hermosa cuando se tiene a alguien a quien contárselo.
Cuantas veces pienso en que salgo de casa cansado de mí mismo y vuelvo cansado de los demás, pierdo escuchándolos una hora que estaré buscándola todo el día, y si hablo mucho de mí es porque soy el hombre que tengo más a mano, siendo en muchas ocasiones preciso reconocer que más vale ser un hombre insatisfecho que un cerdo feliz, más si me siento solo y no hay nadie en el espejo pienso en esa carta de amor que se comienza sin saber lo que se va a decir y se termina sin saber lo que se ha dicho. Así es la vida en realidad, un cúmulo de despropósitos donde solo aquel que se contenta con nada lo posee todo en realidad, y si queremos ser viejos mucho tiempo procuremos hacernos viejos más pronto que tarde.

sábado, 28 de enero de 2017

Y al final ¿que nos queda?

Llega uno a esos días en los que cree estar mas cerca del final de su existencia, donde lo presiente de forma continua sin tener que pensar en ello en ningún momento, pero cuya sensación le acompaña a todas horas haciéndole pensar en todo su pasado, en reflexionar sobre su existencia, el de juzgar su propio comportamiento como si de un juez severo e imparcial se tratase.
Piensa no sin cierto temor si fué un buen padre, si fué el hijo que sus padres merecían, si fue el esposo y compañero que debió de haber sido, si se comporto como de verdad quiso hacerlo o si fué condicionado por todo cuanto le rodeó.
Es la hora en que casi todo son reproches y dudas, reflexiones para limpiar la propia conciencia de dudas que pudieran enturbiar los últimos dias intentando reconciliarse con su propio yo demasiado alterado y viciado por toda una vida llena de altibajos existenciales, que no hicieron otra cosa sino lastrarlo en un divagar sin rumbo y lo mas triste sin fin alguno al que aspirar y por el que luchar.
Pretende uno autoinculparse para obtener la propia indulgencia de aquel que no quiso nunca someterse a los demás, ni a apersonas ni a condicionamientos establecidos, pero del que nunca consiguió en modo alguno lograrlo en casi ninguna etapa de la vida, con la consiguiente frustración y perdida de entusiasmo e interés por la propia vida.
¿Pero por qué llegamos a este punto de desgarro personal, pretendiendo ser como ese dios que nos señala nuestro destino en el tiempo, sin darnos la posibilidad de poder regenerarnos aunque sea al final para así afrontar con cierta tranquilidad el devenir de los acontecimientos? Tal vez sea porque con la propia autoinculpación pretendamos conseguir la indulgencia de nuestra propia alma, solicitando ese perdón en el que no creemos, pero del que necesitamos imperiosamente aunque sea de forma provisional.
Quisiera poder vivir toda una nueva vida, cambiar tantas y tantas cosas que no hice adecuadamente, intentar demasiados sueños que quedaron perdidos en el camino si ni tan siquiera haberlo intentado, que aunque jamás se hicieron realidad, al menos fui feliz de haberlos tenido. Poder decir “te quiero” cuantas veces necesite de hacerlo pero silencie por vergüenza o por temor, abrazos perdidos tratando de demostrar lo que no quería, besos enmudecidos por la timidez o miedo al engaño, sentimientos no mostrados que se perdieron en el más profundo y triste anonimato de los días sin mas poder que el de lastimar lo mas hondo del corazón.
Y por todo,"Y al final, ¿que nos queda?. La duda, la desesperación, el desencanto, el vacío de toda una vida desperdiciada en toda su existencia. Pero tal vez, y aunque sea demasiado tarde nos quede un resquicio para corregir y enmendar todo lo realizado, asomando un soplo de esperanza vital.

lunes, 16 de enero de 2017

El remanso del atardecer

Atardece como tantos dias
mientras el mundo avanza sin retorno,
entre sombras que entorpecen el progreso
del hombre que suspira esperanzas.
Olas del mar que traen recuerdos
que se alejan dejando el corazón vacío 
huellas en la arena de una existencia
que no dejara un recuerdo permanente.

lunes, 9 de enero de 2017

Volando la imaginación

Miramos al cielo al atardecer intentando evadirnos del día a día para intentar mantener la energía necesaria para poder seguir adelante, intentando no desfallecer ante los acontecimientos que nos depara la propia vida. Llegamos al final de nuestra vida con deseos incumplidos, sueños no realizados, frustraciones en la mochila recogidas a lo largo de nuestra existencia que actúan como un lastre del que no podemos desacernos aunque lo intentemos continuamente. Sentimientos no correspondidos y que ni tan siquiera hemos podido compartir no solo con nuestros seres mas allegados sino con los que hemos intentado incorporar a nuestro circulo de allegados; todo ello creando día a día un estado de insatisfacción que nos ha relegado a una vida vacía, sin valor alguno, sin esperanzas que sirvieran de alimento para avivar el fuego de la esperanza y la ilusión por vivir mejor y con alguna ilusión que nos justificara ante nosotros mismos, los primeros, el esfuerzo realizado por sobrevivir en este mundo decadente y falta de sentido que nos invade.

sábado, 22 de octubre de 2016

Con la mirada de la verdad

En el silencio de la noche, el hombre se encuentra como aquel que se siente casado antes de la boda, sin preveer los terribles sufrimientos que en el futuro le depararán la soledad, las privaciones y la nostalgia de los tiempos mejores pasado. Pronto sus malas y tristes pasiones se apagan, para dejar lugar a expresiones, en ocasiones excepcionalmente intensas de amor y ternura, sin despreciar aquellos tiempos en que le bastaba un beso, una caricia o tan solo una mirada de la mujer amada, para sentir que la vida valia la pena de ser vivida.
El hombre cabál no confia que nunca nada bueno pudiese ocurrir por si mismo, sabiendo que con dureza tendría que luchar por todo cuanto quiera alcanzar en la vida.Y en el amor la adaptación mutua entre dos seres solo podrá progresar de forma favorable dentro de la relatividad con lo que todo lo humano sule transcurrir. Uno siente que sus instintos son mucho más poderosos sin duda alguna, que las del común de los hombres, pero mucho más poderosos son aún las represiones que tiene que sufrir por el entorno en el que uno vive.Aún así la combinación de estas dos caracteristicas traen como resultado normalmente un excepcional intensidad interior.
Se reclama del projimo lo que no está en su naturaleza, y nada se ofrece a cambio de eso; la sangre y los sufrimientos en común constituyen la base mas solida y predurable de los vinculos más firmes entre dos personas, y más aún cuando están los sentimientos del amor por medio. Así uno nunca sabrá si es uno mismo el objeto del cariño y el amor del otro o es solamente la consagración lograda en el concepto que los demás tienen de tí.
Pero, ¿quién está en contra de la evasión? Solo el guardian de las pasiones, pues a veces todos necesitamos escapar de lo que otros consideran que es la realidad. el mundo es tan desesperanzador que necesitamos cntinuamente cuestionarlo, y la única forma es imaginar otras realidades.
Cuando la persona amada se va y desaparece de nuestras vidas, aún no ha echo por completo todo su viaje. y todos sabemos que el dolor y la desesperacion viene en oleadas a la vida, por lo que solo despues de mucho tiempo esas olas son mas suaves y entonces afloran los recuerdos más hermosos sin necesidad de estar asociados y atados eternamente al dolor.
Ser maldecido por quienes desprecias es saber que esa es una de las mejores maneras de impulsar a un hombre hacia delante, con paso firme, sin posibilidad de retroceder alguna.

viernes, 14 de octubre de 2016

Proezas del pensamiento


Entendemos que hemos de vivir en el presente en contacto contínuo y dinámico con la realidad circundante, y qu nunca hemos de rehuir de esta nuestra vida para forjarnos una vida mejor que hemos recreado en nuestra imaginacion, por que puede que sea tan esteril para nosotros mismos como para todos aquellos que nos rodean ya los cuales queremos. queremos amar, sentimos la necesidad de amar, de pensar en la belleza de las personas, pero esa belleza no se encuentra en el misterio de lo no alcanzado, sino en el deseo de encontrarlo y penetrarlo para hacerlo nuestro, aun a sabiendas que ese es un camino peligroso que puede llevarnos al caos total en nuestra existencia.
No sabemos aceptar, ni podemos hacerlo, que nuestra vida sea la de un ser esteril que huye de su propia vida para forjarse de forma quimerica una vida que creemos mejor y mas merecida, pues la sola contemplacion de nosotros mismos nos condicionara hasta hacernos soñar despiertos, recreandonos en un mundo irreal aparte,  en el que gozariamos de forma egoista y donde nuestros pensamientos continuarian girando en torno a una sensacion de desconsuelo y al ansia de una mor y un reconocimiento que solo enturbiaria el cristal de los sueños en los que nos miramos.
El corazon entonces latirá atónito y disperso, y todo en nuestra memoria se rompera como una pompa de jabon que se expone al viento de los recuerdos, cayendo en la angustia de perder para siempre los sueños felices casi en ese mismo instante, y tan solo tendriamos sueños vacios de todo aparente consuelo.

Desde lo más profundo del alma


La memoria y los recuerdos son esa gran trampa en la siempre caemos cuando creemos estar más libres de nosotros mismos, aunque nos sintamos hijos de una tierra pobre e ignorante, de una tierra y una vida donde todo está aún por hacer. Convencidos de que hemos de morir y que sabremos bien morir, o al menos lo pretendamos, hemos de procurar ahora saber a vivir para intentar conservar lo poco que aún tenemos de nosotros mismos. Cuantas veces pensamos que todo es ya pura rutina, pareciendo como si de hecho naciéramos un poco cada día procurando que esta nuestra insoslayable vida es un continuo aunque no perfecto nacimiento.
Muchas veces me pregunto si tengo algún vicio que me permita sobrevivir de la manera que sea y me respondo que pudiendo tener todos o ninguno si he sabido gozar de lo ganado sintiendo poco o nada de lo perdido, y todos hemos tenido amores a quien hemos querido sin haber sido correspondidos al igual que de esa forma nos han querido...pero siempre vamos demasiado deprisa por la vida, recordando infancias y juventudes añoradas por lo allí vivido, pero al final recordadas con la melancolía de lo que nunca podrá volver a ser igual.
Me gusta conversar con la sombra que me acompaña de día, pues mi voluntad y casi mi identidad se perdio en una noche de luna clara y radiante, convencido de que para  avanzar por el camino de la vida con pie firme y talante erguido, se han de superar las limitaciones de la timidez del ser demasiado introvertido. Y en esas noches claras en las que uno piensa en las cosas de la vida, en el amor perdido y no correspondido, en el paso inexorable del tiempo, en la propia vida vida como un eterno caminar siempre hacia delante y sin posible retorno, para ni tan siquiera poder expresar aunque fuera con simples palabras la voluntad de vivir y actuar en e lpresente y renunciando con resignacion el futíl intento de recuperar alguna vez el pasado aunque tan solo fuera en el recuerdo.

domingo, 9 de octubre de 2016

Pensamientos en la nocturnidad

En esas noches apacibles, en calma, donde el tiempo parece detenerse para no perder ni un instante del mágico momento en que la penumbra y la soledad nos invade y nos arropa para dejarnos expresar desde lo más profundo de nuestro ser todo aquello que de otra manera y circunstancia no podría aflorar más allá de nuestro interior. La noche con sus sombras perpetuas que nos mantienen alerta y tan despiertos y atentos que Ana puede escapara nuestro control aunque sea de forma momentánea y personal. Momentos en los que la verdad y la sinceridad no dejan espacio al desvarío que en otras condiciones tomarían el mando de nuestros propósitos actos y pensamientos.
Y todo ello tal vez acrecentado por el echo que a partir de una edad en la que las vivencias han colmado el tiempo que no se ha desperdiciar para aflorar todo ese pensamiento inconsciente, o tal vez de lo más consciente aunque reprimido, que nos retuerce y empuja por dentro, buscando una salida tan necesaria como el fluir de la propia vida.
Momento definitivo, necesario y vital para dar rienda suelta a ese caballo desbocado que son los pensamientos y los sentimientos que intentan escapar de sus propios condicionamientos, que la propia sociedad o entorno nos hace mostrarnos tan diferentes e irreales que uno pierde su propia esencia en detrimento de la realidad limitadora y opresora.
Quisiera expresarme con toda la propia plenitud de mi ser, de mi pensamiento, de mis razones y justificaciones, sin cortapisa alguna para poder así sentirme vivo, realizado y tal vez más libre de lo que soy y me siento en realidad; y es or todo ello por lo que uno se ampara en la individualidad de la noche, en la soledad, con la certeza de ser uno mismo en su potencialidad, no dependiendo en modo alguno de nada que uno no pueda controlar al menos mientras está a solas consigo mismo.
Porque, ¿qué hay más hermoso y verdadero que valerse de la palabra libre para expresarse uno en toda su plenitud?. Pues esta debería ser a forma en que uno dirime su quehacer al menos en estos momentos en los que  se siente pleno y real como debió de ser siempre. Y lo que uno quiere expresar en esos momentos no es sino su vivencia más vital, apartado de todo condicionamiento propio o ajeno, siendo así que no hay lugar para el autoengaño que tanto nos limita y condiciona en el día a día.
Actuamos sobre todo en función de lo que se espera de nosotros por parte de nuestro entorno, ya sea la familia o la propia sociedad en la que estamos necesariamente inmersos, pero con las limitaciones que nos permiten seguir adelante para no separarnos ni un ápice de todo lo convencional y esperado. De no ser así seriamos tan diferentes que nuestra propia individualidad quedaría apagada y retraída por el bien de los demás pero no de nuestro propio ser. Y se llega a una cierta edad en la que todo esto nos importa tan poco, que dejarla de lado o ignorarla no nos produce ya la más mínima preocupación, y le damos tan poca importancia que nos dejamos llevar ya por los propios impulsos y deseos sin tener en cuenta esa correlación que nos limitaba y nos hacía ser uno más del engranaje de la vida.
Pero qué importa todo ello, si la vida ya no me puede condicionar más de lo que ya lo hizo, pues nada cabe esperar cuando estas ligado a un pasado que ya no se puede cambiar.

Renovadas sensaciones

De nuevo afloran sensaciones latentes casi en el olvido que no hacen otra cosa sino alimentar los sentimientos dispersados por el camino del recuerdo, corriendo el riesgo de perderse sin poder haberse manifestado en toda su plenitud.
Decadencia de una vida inacabada por no ser resuelta de manera que pudiese haber llenado el vacío de una existencia plena pero inconformista, que de otra forma hubiese podido haber resultado ser un cúmulo de experiencias vitales que complementarán una vida cargada de emociones que se quedaron en la penumbra del camino que nunca se pudo recorrer.
En en estos momentos cuando uno hace recuento de los momentos pasados en los que pudo ser lo que uno hubiese deseado pero que fueron frenados por ese adaptarse al momento que la propia vida requería, pero que de en otras circunstancias se hubiesen presentado de forma más racional y personal, sin que por ello hubiese influido de forma menos positiva que en la forma que vieron la luz.
¿De qué modo la vida nos ofrece la manera de ser nosotros mismos, libres de toda atadura a los condicionamientos que modulan nuestra existencia? Queremos y amamos de la forma y manera que se espera de nosotros, pero el corazón cuántas veces nos solicita permiso de forma inconsciente pero reconocible para actuar en contra de toda previsibilidad, simplemente para poder ser nosotros mismos sin caer en las garras de la indiferencia y apatía ante la propia vida.
Pero seamos sinceros sobre todo con nosotros mismos, sin engañarnos con falsas pretensiones ante los demás, y actuemos como deseamos en todo momento sin pensar en las consecuencias de nuestros propios hechos, pues ello nos permitirá ser no sólo más felices si no más auténticos, lo cual permitirá a los demás percibirnos en toda nuestra plenitud, sin ataduras ni convencionalismos, para de esta manera ser no sólo más felices sino también más fieles con nuestras propias convicciones y forma de ver la vida.
Queremos ser identificables de manera tan obvia que en la mayoría de las ocasiones resultamos ser personajes grotescos cuando no quijotescos, siendo conscientes de que ello no nos conduce a ninguna parte ni nos aporta nada positivo a nuestra existencia, pero hay un punto de cobardia o tal vez de indiferencia en nuestro devenir que nos impide enfrentarnos a todo aquello que aún sabiendo no estamos de acuerdo ni en consonancia con ello, somos conscientes de que nos impide evolucionar de forma positiva relegando nos a meros espectadores de nuestra propia vida.
Y en el amor tal vez sea donde más se nota la presencia de nuestra impotencia y desidia ante nuestra propia realización, ya no sólo como personas si no como hombres y mujeres en los que la razón vence al corazón sin visos de poder cambiar para favorecer los deseos más ocultos y personales que están ocultos de forma callada dentro de un corazón gélido que no permite su propia autonomía con respecto a poder manifestarse de la forma deseada y no de esa manera autómata que rige las relaciones con todos aquellos que nos rodean.
Ver para creer, o tal ve sería mejor decir vivir para subsistir, porque vivir así no es sino pasar sin pena ni gloria por nuestra historia vital sin el reconociendo que es el más importante, que no es otro que el de nosotros mismos. Queremos y deseamos amar con todas nuestras formas, expresar nuestros sentimientos de la forma que tan solo nosotros de forma individual sabemos hacerlo, de esa manera que tan solo es reconocible por nosotros mismos pero que es lo suficiente para colmarnos de la felicidad a la que todos aspiramos en el paso breve e irrepetible que es la propia vida; dejamos tantas emociones sin manifestar, tantos sueños sin realizar, tantas vivencias sin cumplir, que al final del camino solo llevamos en la mochila de la vejez la carga de los deseos frustrados, insatisfechos hasta con los propios recuerdos pues ellos nos mantienen vivos en la memoria todo aquello que deseamos y pudimos ser pero que no se culminaron por las trabas que la vida en sí misma nos pone en el camino.
Pero a pesar de todo seguimos adelante y luchamos por sobrevivir en este mundo de incomprendidos en el que somos uno más perdidos y disipados entre la penumbra de la vida, como sombras desdibujadas intentando pasar de la forma más desapercibida que podamos para no sentirnos relegados a meros espectadores sin poder formar parte del teatro de la vida, y así no frustrarnos y al final engañarnos pensando que a los demás también les ha ocurrido lo mismo por no actuar tampoco de forma mínimamente diferente a la nuestra.
Pobre consuelo es ese, aunque al menos algo queda. 

Pensamiento único


En la soledad de la noche, y con la sola compañía del rumor desencadenado por la oscuridad que nos hace sentirnos más seguros ante presencias no deseadas, el hombre intenta despejar sus propias dudas ante todo cuanto nos acontece. Es por ello que es precisamente en esos momentos cuando se siente más seguro de sí mismo, libre de todo condicionamiento para poder expresarse de forma más sincera y así lograr una mayor simbiosis con todo cuanto le rodea, sin tener que pararse a pensar si será aceptable su comportamiento, su pensamiento y tal vez sea la única forma de saberse único y diferente para poder lograr la felicidad que siempre ha ansiado.
Saberse liberado en toda esencia permite poder divagar sobre el devenir de las cosas propias, sobre esos anhelos reprimidos sin motivo alguno que le convenza y así sentirse en el camino correcto que siempre persiguió con ahínco y perseverancia aún cuando no podía ver los resultados de una forma real, sino más bien siempre coarcionado por todo aquello que detesta y ansia dejar atrás, formando parte de una pesada carga de la que tarde o temprano sabe ha de abandonar.
Pero no es todo ello suficiente. Además necesita de estar seguro de que el rumbo ahora seguido es el correcto, y que ahora más que nunca se ha de convencer de que todo el esfuerzo realizado y toda la espera que ha tenido que sufrir al fin le da la recompensa tanto tiempo esperada y por qué no decirlo tan merecido por lo mucho que por ella supo esperar como sufrirla en silencio para no ser pasto de la indiferencia y la incomprensión de todos cuantos pensaban que jamás llegaría más allá de las posibilidades que ellos pensaban que tenía sin base alguna real para poder llegar a esa nefasta conclusión.

martes, 14 de junio de 2016

Nocturno



En esas noches apacibles, en calma, donde el tiempo parece detenerse para no perder ni un instante del mágico momento en que la penumbra y la soledad nos invade y nos arropa para dejarnos expresar desde lo más profundo de nuestro ser todo aquello que de otra manera y circunstancia no podría aflorar más allá de nuestro interior. La noche con sus sombras perpetuas que nos mantienen alerta y tan despiertos y atentos que Ana puede escapara nuestro control aunque sea de forma momentánea y personal. Momentos en los que la verdad y la sinceridad no dejan espacio al desvarío que en otras condiciones tomarían el mando de nuestros propósitos actos y pensamientos.
Y todo ello tal vez acrecentado por el echo que a partir de una edad en la que las vivencias han colmado el tiempo que no se ha desperdiciar para aflorar todo ese pensamiento inconsciente, o tal vez de lo más consciente aunque reprimido, que nos retuerce y empuja por dentro, buscando una salida tan necesaria como el fluir de la propia vida.
Momento definitivo, necesario y vital para dar rienda suelta a ese caballo desbocado que son los pensamientos y los sentimientos que intentan escapar de sus propios condicionamientos, que la propia sociedad o entorno nos hace mostrarnos tan diferentes e irreales que uno pierde su propia esencia en detrimento de la realidad limitadora y opresora.
Quisiera expresarme con toda la propia plenitud de mi ser, de mi pensamiento, de mis razones y justificaciones, sin cortapisa alguna para poder así sentirme vivo, realizado y tal vez más libre de lo que soy y me siento en realidad; y es or todo ello por lo que uno se ampara en la individualidad de la noche, en la soledad, con la certeza de ser uno mismo en su potencialidad, no dependiendo en modo alguno de nada que uno no pueda controlar al menos mientras está a solas consigo mismo.
Porque, ¿qué hay más hermoso y verdadero que valerse de la palabra libre para expresarse uno en toda su plenitud?. Pues esta debería ser a forma en que uno dirime su quehacer al menos en estos momentos en los que  se siente pleno y real como debió de ser siempre. Y lo que uno quiere expresar en esos momentos no es sino su vivencia más vital, apartado de todo condicionamiento propio o ajeno, siendo así que no hay lugar para el autoengaño que tanto nos limita y condiciona en el día a día.
Actuamos sobre todo en función de lo que se espera de nosotros por parte de nuestro entorno, ya sea la familia o la propia sociedad en la que estamos necesariamente inmersos, pero con las limitaciones que nos permiten seguir adelante para no separarnos ni un ápice de todo lo convencional y esperado. De no ser así seriamos tan diferentes que nuestra propia individualidad quedaría apagada y retraída por el bien de los demás pero no de nuestro propio ser. Y se llega a una cierta edad en la que todo esto nos importa tan poco, que dejarla de lado o ignorarla no nos produce ya la más mínima preocupación, y le damos tan poca importancia que nos dejamos llevar ya por los propios impulsos y deseos sin tener en cuenta esa correlación que nos limitaba y nos hacía ser uno más del engranaje de la vida.
Pero qué importa todo ello, si la vida ya no me puede condicionar más de lo que ya lo hizo, pues nada cabe esperar cuando estas ligado a un pasado que ya no se puede cambiar.

domingo, 12 de junio de 2016

Noches de ensueño

La noche es lo que tiene, que uno se pone a pensar de una manera tan distinta  de lo cotidiano, aunque de forma tan real , sincera y verdadera como,la,del propio "yo" cuando se disipa y libera de los propios condicionamientos del propio ser. Es cuando uno se muestra más sincero consigo mismo y con ese mundo exterior que le bloquea y le reprime en tantas ocasiones, en la que uno no sabe si habla por su inconsciente o por sí mismo sin ningún tipo de traba ni convencionalismo impuesto.
Es en esos momentos en los que la realidad y la fantasía, o mejor dicho la realidad y el instinto se unen en un solo ente que le permite a uno expresarse con su interioridad oculta, cuando no reprimida, para dar rienda suelta a todo cuanto le empuja desde lo más profundo a seguir adelante.

martes, 8 de diciembre de 2015

Soñar para sobrevivir


Los sueños nos permiten sobrevivir, aunque sea defectuosamente malvivir, de forma que la vida no se nos haga tediosa y falta de entusiasmo por seguir adelante, y mucho menos cuando se llega a situaciones en la que uno para poder disfrutar de la misma ha de delegar los placeres en los demás para así sentirse vivo de forma que uno no se derrumbe ante la falta de los estímulos que necesarios que nos permita ser conformes con nuestro propio destino, el cual no es tal si uno interfiere de continuo en el devenir de los acontecimientos.
Soñar no es gratis ni mucho menos, pues al hacerlo gastamos buena parte de nuestra de nuestro valer, y dejamos fuera de la mochila de los recuerdos y deseos tal vez lo mejor de uno mismo, lo más valioso de la propia existencia, todo aquello que nos permite seguir adelante y avanzar por la senda inesperada de nuestra existencia terrenal.
Pero al hacerlo creamos nuestro propio e inaccesible mundo, esa posesion a la que nadie más que uno mismo puede tener acceso cada vez que la necesita o desea disfrutar de ella, sin compartirla con nadie pues es lo único que el ser humano tiene tan solo para sí, a la que nadie puede quitarle ni restarle valor alguno, ya que solo pertenece a lo más profundo y secreto del propio hombre y de la que no tiene que dar cuentas de ello ni tan siquiera a sí mismo.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Compartir los sueños deseados

«La hoja en blanco de los sueños que aun esta por escribir
nos lleva a parajes oníricos tan llenos de realidad como de fantasia
pero sea de una forma o de otra se complementan en su realización
con la certidumbre de saberse tan necesarios como complementarios en su realización».

domingo, 5 de julio de 2015

Al final del camino

Al final del camino diario en el crepúsculo del día
las ideas fluyen con mas facilidad y enorme claridad
para darnos el impulso necesario que todos necesitamos
en la soledad de los sueños y recuerdos que permanecen latentes
para impulsarnos por el camino sombrío de la propia vida.
Pensamos en cuantas cosas no hicimos
y en ese futuro que queremos llenar de propias vivencias
tantas veces deseadas y anheladas que permanecen incumplidas
por falta de valentía, a veces, o por falta de ocasiones perdidas
pero que no obstante son las que nos hacen sentir la propia existencia.
Es el impulso vital del corazón latiendo y fluyendo la energía
que nos ha de permitir sobrevivir en la senda de los caminos
que en nuestra mente individual nos trazamos
para darnos el hálito de vida y esperanza necesarios
que nos permite sobrevivir con una mínima gota de esperanza.
Pero, ¿que quiere la vida de nosotros que ya no tenga?
¿tal vez nos exige lo que no podemos o deseamos darle?
De ser asi que vacia esta nuestra conciencia de la propia vida
que no nos permite realizarnos ni ser lo felices que tanto ansiamos
entorpeciendo la realizacion de nuestros sueños mas deseados.

sábado, 4 de julio de 2015

La Oración de Jesús

La Oración de Jesús
Esta es la "Oración de Jesús" que aparece en el Evangelio según San Juan, de la Biblia de Jerusalén.

LA ORACIÓN DE JESÚS.

Así hablo Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo:
"Padre, ha llegado la hora,
glorifica a tu Hijo
para que tu hijo te glorifique a tí.
Y que según el poder que le has dado sobre toda carne,
de también vida eterna
a todos los que tú le has dado.
Esta es la vida eterna:
que te conozcan a tí,
el único Dios verdadero,
y al que tú has enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado en la tierra,
llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.
Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a tí
con la gloria que tenía a tu lado
antes que el mundo fuese.
He manifestado tu nombre a los hombres
que tú me has dado tomándolos del mundo.
Tuyos eran y tú me los has dado;
y han guardado tu Palabra.
Ahora ya saben
que todo lo que me has dado viene de ti;
porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos,
y ellos las han aceptado
y han reconocido verdaderamente que vengo de tí,
y han creído que tú me has enviado.
Por ellos ruego
no ruego por el mundo,
sino por los que tú me has dado,
porque son tuyos;
y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío;
y yo he sido glorificado en ellos.
Yo ya no estoy en el mundo,
pero ellos sí están en el mundo,
y yo voy a tí.
Padre santo,
cuida en tu nombre a los que me has dado,
para que sean uno como nosotros.
Cuando estaba yo con ellos,
yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado.
He velado por ellos y ninguno se ha perdido,
salvo el hijo de perdición,
para que se cumpliese la Escritura.
Pero ahora voy a tí,
y digo estas cosas en el mundo
para que tengan en sí mismos mi alegría colmada.
Yo les he dado tu Palabra,
y el mundo los ha odiado,
porque no son del mundo,
como yo no soy del mundo.
No te pido que los retires del mundo,
sino que los guardes del maligno.
Ellos no son del mundo,
como yo no soy del mundo.
Santifícalos en la verdad:
tu Palabra es verdad.
Como tú me has enviado al mundo,
yo también los he enviado al mundo.
Y por ellos me santifico a mí mismo,
para que ellos también sean santificados en la verdad.
No ruego sólo por éstos,
sino también por aquellos
que, por medio de su palabras, creerán en mí,
para que todos sean uno.
Como tú, Padre, en mí y yo en tí,
que ellos también sean uno en nosotros,
para que el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado la gloria que tú me diste,
para que sean uno como nosotros somos uno:
yo en ellos y tú en mí,
para que sean perfectamente uno,
y el mundo conozca que tú me has enviado
y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
Padre,
los que tú me has dado,
quiero que donde yo esté
estén también conmigo,
para que contemplen mi gloria,
la que me has dado,
porque me has amado
antes de la creación del mundo.
Padre justo,
el mundo no te ha conocido,
pero yo te he conocido
y estos han conocido
que tú me has enviado.
Yo les he dado a conocer tu Nombre
y se lo seguiré dando a conocer,
para que el amor con que tú me has amado esté en ellos
y yo en ellos."

viernes, 29 de mayo de 2015

Pensamientos tras una larga ausencia


No es fácil plasmar sentimientos que se creen están en el abismo del ser
en ese fondo inexpugnable al que no todo el mundo tiene acceso
ni del que somos conscientes de su verdadero contenido
pues permanecen escondidos a nuestra propia conciencia
para emerger a su libre albedrío y en tiempo inesperado
provocándonos sensaciones que no pasan inadvertidas
ni para el propio dueño de las mismas, ni en su corazón
ni tan siquiera en su mente aun estando despierta y pendiente
de todos los aconteceres que suceden con la cotidianidad  necesaria
para que formen parte de la biografía no vivida de su protagonista.

Pasan los días, pasan las horas y transcurren los minutos
en un avance incesante y sin retorno posible ni probable
meciendose en la brisa de los recuerdos inalterados
acercándose al ocaso blanco de la oscura vida
recordando días felices que inflaron las velas del destino
en un camino frenado por los impostores del futuro
para que nunca nos olvidemos del precio a pagar en mano
entre tanto los recuerdos nos protegen en el camino
llevándonos a impulsos fugaces hacia ese destino
que nunca quisimos tener y menos pretendimos crear.

Pero hoy es el gran día, el día de nuestra liberación personal
ante tanta expectativa frustrada por su propio condicionamiento
el día en que dejamos de hacer todo aquello que se espera de nosotros
el día en que empezamos a tomar el timón de nuestra libertad
el día en que nos enfrentamos a nuestros fantasmas interiores
el día en que somos realmente nosotros mismos al descubierto
el gran momento de mostrarnos al mundo al desnudo perpetuo
para que así se nos sea aceptado o rechazado, si es menester
o tan solo para ser aceptados en total integridad formal
sin tener que formar parte de criterio alguno instaurado
por la necesidad del hombre de sentirse así identificado.

Recuerdos que invaden el blanco papel de la biografía
que aun esta por escribir para guardar en el recuerdo
o tan solo dejarlo impreso para que en un futuro no lejano
manifieste la constancia de una vida frágil y perecedera
qué tal vez nunca debió de ser así como ocurrió
pero que probablemente no pudo ser de otra forma
a pesar de los intentos vanos y reiterados por conseguir
sentar los cimientos de un edificio personal y definido
para los que nunca estuvo preparado en el tiempo
aun avanzando de forma progresiva y titubeante
pensando tan solo en conseguir como mejor vivir.

Sobrevivir a la sinrazón de la lucha diaria de la existencia
desatando el consistente nudo de la dependencia social
consintiendo pesares y desatinos presentados en el camino
como parte inherente de la propia existencia determinada
formando parte del invisible mundo de los deseos insatisfechos
que lacran cualquier empeño de libertad e individualidad
para que nada se escape al propio control de la mente
sometiendonos a incesantes cambios de dirección
que no hacen más que dividir y desgastar esfuerzos
sin conseguir ni el fin ni la meta ansiada y deseada
desde la cual podamos impulsarnos con fuerza y tesón
hacia la propia meta que es la vida en sí misma.


sábado, 12 de julio de 2014

En otro espacio terrenal


Porque la elección del lugar más adecuado para terminar la corrosión que nos produce la vida en sociedad,  ha de ser aquel en que tu naturaleza y la del medio que te rodea se fundan y confundan en una sola. En la vida coincidimos, y sobre todo en el amor personas que son como naturalezas urgidas por instancias no solo diferentes, sino al punto extremo contrapuestas, donde la necesidad de probar y saborear los manjares del pecado, donde el amor atrae al odio y se nutre de él, para que el hombre presa de esa cruel ambivalencia afectiva, acabe por inmovilizarse y desquiciarse al punto que ese ingenuo hombre de bien, para el cual no es capaz de captar el poder irresistible del mal, vea atenazada su voluntad con el señuelo de los placeres efímeros que la vida le presenta para hacerlos suyos.
A tal punto ese hombre se hace mas y mas sensible ante todo, sufre de una manera mas espiritual, de una forma mas refinada y sutil, y por ello mismo infinitamente mas agudo e hiriente que ese común de los mortales que transita por la vida con mas pena que gloria. Ese dolor que padece es consecuencia de la radical insatisfación de sus mas intimos deseos, de vivir sin que nada ni nadie pueda serenarle y donde sus ansias de ir mas allá de toda monotonía y simpleza le impiden disfrutar del placer que en ocasiones le llega aún sin darse cuenta de ello.
Tal vez este drama que vive el hombre, sea un drama sin duda de proporciones cosmicas y universales, pero que germina y se desarrolla en la extrema y dolorosa complejidad de su alma; una vida donde cada paso que da le hace vivir en un  juego de fortalezas y debilidades, de sumisiones y rebeldías, de excesos que le producen pesares y malestar, de placeres que despiertan y originan inexorables y esperados castigos. En este transcurso cotidiano espera el hombre esa mujer soñada y ensalzada, fruto de sus sueños mas reglados, esa mujer que bien pudiese convertirse en un ángel que se eleva con el sol del alba para llevarle a su infinito y eterno espacio sideral, por encima de los restos de recuerdos repudiados tras las estúpidas orgías vividas en épocas anteriores, donde su belleza es una promesa de felicidad, un goce presentido, vislumbrado desde la soledad idealizadora del hombre y que en consecuencia puede ser revestido de todas las gracias y dones que la imaginacion sea capaz de concebir en ese momento tan especial.
Pero también se sufren momentos en el que uno se siente de más en el mundo y se recurre alternativamente a toda una serie de conductas, en ocasiones hasta histéricas, con el objeto de llamar la atención sobre su pobre situación o bien llegado al extremo de encerrarse en la mas insuperable y dolorosa soledad. Y es en ese preciso instante en medio de la soledad y de la tormenta de la pasión no sofocada, donde el amor puede hacer su presencia para mantenerse espectador por encima de los sentimientos y el estado de lujuria que en no pocas ocasiones desencadena. Amar en esos momentos requiere salir de uno mismo, negar nuestra solitaria singularidad e individualidad, y entregarse a todo abandonandose al caos emocional que eso conlleva.

sábado, 31 de mayo de 2014

La evolución del talento

El ser humano ha tenido un objetivo primordial desde que los primeros pensadores de las antiguas civilizaciones dedicaron la mayor de su tiempo a la contemplación de la naturaleza y a reflexionar sobre la mida y su existencia y razón de ser en la misma. Fuimos adquiriendo conciencia de nosotros mismos, en eso que con posterioridad llamamos autoconsciencia, para considerarnos seres superiores o al menos colocarnos en la cumbre de la escala jerárquica del mundo que llamamos animal. Y esa presunta superioridad se basa en las capacidades intelectuales que nos dio la propia vida y que en la antigüedad creían nos aproximaban a los dioses. Entre todos los animales nos hemos encumbrado como una especie de entidad superior, que nos distancia de la naturaleza animal y nos transporta a una nueva dimensión, para vivir en un mundo onirico, casi virtual, y despegados de la realidad para acercarnos a un mejor conocimiento de nuestra naturaleza humana y dejarnos atrás la rémora de esa soberbia que nos amenaza, no obstante progresando, y a pasos agigantados, más si bien la tecnología se socializa con enorme rapidez , el conocimiento puro y específicos queda aún restringido a un número muy reducido de

miércoles, 28 de mayo de 2014

Lo que queda en la vida

El tiempo se recoge al final de la vida del hombre, 
desarrollando lo eterno y duradero en las propias entrañas de la existencia
donde ya nada se desea y donde la voluntad descansa
en el lecho de las almas ya arrugadas por el dolor
y enfermas y abatidas de querer y amar sin esperanza alguna
allí donde la noche cae en su declive llevándome al despertar
donde me volverá la congoja al volver a ser tan solo un hombre.
Esperamos que ese pasado por el que lloramos
nos de el consuelo por todo lo perdido en el eterno ayer
para emprender el vuelo que nunca llegará a su destino
pues siempre quedara dentro de nosotros el sol eterno de las almas vivas.
Observaremos la hermosa luna solitaria en la estrellada noche
para sus rayos como una suave lumbre etérea
nos guíen en las noches de este mundo oscuro y en tinieblas
para ungirnos con la esperanza recia de un mundo eterno
sintiendo en los propios huesos el riesgo que reclama la propia vida
y quedarnos como ese guardián que nunca duerme
en esa campiña que son los sueños anhelados.
Pasearemos en ese corral de muertos hechos con el mismo barro
con el que un día nos dio la vida allá en el edén
y en la desierta soledad del camposanto entre sordos cipreses
quedaran nuestros restos bajo la cruz que señale nuestra existencia.
Pero ¿donde acaban los mundos en los que todos en silencio,
solitarios, miramos a través del cielo el final de nuestro sendero?
¿que amores imposibles nos esconde y aguarda el abismo?
Todos somos la familia que se entiende intercambiando pesares y sentires
que presienten los destinos agoreros en sus lazos de quietud
como cadena que permanece augusta símbolo del anhelo permanente
de la sed y el amor nunca encontrado ni saciado
mientras observamos el cielo estrellado bordado de bellos enigmas
de cuya eternidad es nuestro silencio prenda eterna.
No volvamos nunca la vista atrás al caminar
sino fijemos la vista en el horizonte
para ver lo que nos queda de camino
dejemos el occidente de nuestra cuna
e iluminemos nuestra marcha hacia delante
dejando el alma olvidada y las ficciones
pensemos tan solo en las humanas creaciones
que guían la senda de la existencia.
Quisiera que la brisa me empujase y me llevase
sin obligarme nunca el camino a seguir
observando la vida sin pretensión ninguna
tan solo a veces un beso y un nombre de mujer.
Mi voluntad murió una noche de luna llena
en que soñaba sin pensar ni querer
tan solo de vez en cuando un recuerdo generoso
que al hacerlo presente jamas ha de volver.

domingo, 18 de mayo de 2014

La soledad el alma anciana

Soledad y decrepitud, el tiempo que viene a mostrarnos
nuestra desnudez falsamente vestida y a enseñarnos a aceptar y amar la vida
tal y como se nos presenta en la madurez de nuestra existencia
para cuestionarnos todas esas creencias arraigadas en el hombre
y rebatirlas a la vista del resultado conseguido.
Hemos de enseñar al hombre a vivir prescindiendo de ellas
resistir a todos los impulsos benevolentes y ejercer la dureza propia
en defensa tanto de uno mismo como ante los demás,
experimentar la necesidad de comunicar a otros
la sabiduría que la propia vida le ha dado pero que también adquirió
en sus largos años de soledad, de incomprensión y de rechazo
donde una mezcla de temor y de deseo le acompaña a su necesidad
de retirarse de ese mundo que le es hostil para no trabar un lucha.
Abandonado por todos se situa ante una terrible alternativa: 
o se supera a si mismo dando luz a un nuevo hombre
o retorna a su estado de dejadez u desidia que le precedio,
por lo que sera su forma de afrontar la vida lo que despierte el entusiasmo
esa nueva vida que ha de vivirla del modo que la desee volver a vivir
sin hacerse el fuerte por aceptar todo lo que la vida contiene
sino negando todo aquello que le pueda trabar el progreso deseado.

sábado, 10 de mayo de 2014

Sueños y dudas

"Que nadie rebaje a lágrimas o reproches 
esta declaración de la maestría de Dios,
que con magnifica ironía 
me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros
hizo dueños a unos ojos sin luz
que solo pueden leer
en la biblioteca de los sueños
los insensatos párrafos
que ceden el alba a su afán.
Lento en mi propia sombra
la penumbra hueca exploro
con el báculo indeciso de mi ser".
Como dijo Hemingway: ”nadie es una isla completa en si mismo, y por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por tí". Doblan y repican, intentar buscar respuestas a tanta pregunta vaga como incierta; sueños en los que un día surgió el amor como un peregrino que quería venir hacia mí, para hacerme dueño y esclavo de su existencia, pero sin saber como llego a penetrar en lo mas profundo de mi ser. Querer estar entre los labios de ese amor soñado, labios que nunca pregunten ni indagen, que al reflejarse en el espejo no nos traicionen, que ese mundo sospechado pueda pueda ser realidad en te los propios ojos. Somos rumbos tan dispares y confundidos pero tan conectados, que ambos van al propio encuentro,


Los vestigios de la vida

Amor y vida que se abren al desencanto
pareciéndose más a un río desbordado y sin costumbres
donde hacemos un intenso ejercicio de desnudez del alma
para escribir aquello de lo que no se hablar
reduciendo mi voz y mis gestos a los mudos espacios
que representan lo que soy, lo que transmito,
ser la fijación de un anhelo fugaz e indeleble
para recogerme en tí, sin mirar ni pensar en nadie,
y seguirte cuando partas con la maquina de tus entusiasmos
con firmes y potentes alas liberadoras.
Sentirme protegido por ese sol que late con vida propia
aunque su muerte repetida todos los días
no nos impida gozar de su diaria existencia,
abrigar la esperanza de no ser hijo de la llama del infierno
ni mis pensamientos ser el regalo de una sola noche infinita
pues una vida también infinita, por mis poros alienta mi destino
como el leño muerto que la llama resucita.
Quiero vivir, vivir con energía y sosiego
no repetir las cuatro estaciones inadvertidamente
ni tener ojos que solo miran las cosas por el hecho de recordarlas
formar parte mi ser de mi propia vida
sin esperar el resultado de un molde propuesto como ensayo
pues como el agua nunca tendrá la calidad del vino
mis miedos serán tan solo mios y mi mundo
sera la faz que yo le imprima, como hombre destinado
pues así lo quise, a forjar mi propia existencia.
Quiero ser ese hombre que se levanta ilusionado
capaz de inspirar un mundo nuevo
con todas las cosas corrientes y cotidianas
sentir la hermosa libertad de poder ser yo mismo
si bien el aroma que huela no sea de ahora
al ser un perfume quieto en mi memoria
que me permita tender un poco a soñar
aunque al despertar y mire mi propia vela
se que un día ya no estaré.
Te miro, te indago, te señalo, no te quito los ojos
aunque tu se que también me los echas
como en un gran duelo de miradas y deseos repentinos
para lograr ser dueños absolutos
del suntuosos reino de la vida y evitar las sombras remotas
que en ocasiones acuden en busca de comprension.
Tu rostro es quien mantiene el recuerdo, inmóvil y fresco,
en mis ojos y en mi mente, para no caer
en la sima negra de las traiciones y hacer sonar
augurios sibilinos que presagien promesas de martirio.
Desgarremos los olores de las flores prisioneras
pongamos destellos blancos sobre nuestro corazón
busquemos por los senderos la pasión del amor
que me restañen las heridas sufridas por algún rencor,
dejando mi alma para grandes conquistas
olvidando la tirante sombra del ocaso triste
que ensombrece los crepúsculos humanos
y que la atención que tu me prestes
sea un rocío de paz para mis sangrantes heridas
y partamos hacia esos caminos que juntos abriremos
pues tu tienes las llaves de las moradas
donde mi amor quedo atrapado en el pasado.

viernes, 9 de mayo de 2014

Sin ti, nada tiene sentido

Tu compañía me salva del cambiar de los siglos agoreros, para formar junto a mi un lazo de quietud, una cadena de permanencia augusta, símbolo de ese anhelo permanente que despertaste en mí de la sed de verdad que nunca ha de ser saciada para convertirnos en esas figuras que nunca han de cambiar.
Por las noches al observar ese techo nocturno de la tierra, lleno de estrellas cómplices, cielo bordado con enigmas, de esa eternidad que en silencio se prenda, como buenos caminantes volveremos la vista atrás, para ver lo que juntos hicimos de camino. desde el renacer en la cuna del amor, con ese sino que nos ha de iluminar la marcha siempre hacia delante. Es por lo que necesito al oir el silencio que exhala nuestro corazón oír el canto de la escritura, derramando en tinta los sentimientos mas profundos para sentir la ternura de la pluma con la que escribo. No hemos solo de leer y leer y vivir la vida que otros soñaron y plasmaron en un papel, tampoco ignorar que el alma  aveces olvida las cosas que pasaron, quedando solo las ficciones, que no fueron sino humanas creaciones de alguien que resultaron ser como el poso de la espuma, a quien tal vez como a mi la voluntad se le murió una loche de luna, en que era muy hermosos no pensar ni querer.
Cuantas veces en el pasado uno se tendía sin ilusión alguna para pensar de vez en cuando en un beso, en un nombre de mujer que aun no existía en nuestras vidas, y que como las olas del mar me traigan o me lleven pero que jamas me obliguen un camino a elegir. Hubo una época en que no tuve ambición alguna, tampoco sentí ningun amor, ni ardí en ningun fuego de pasión ni gratitud por nadie, ni me sedujo vicio alguno, y como decía el poeta,"que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir", aspirando de cuando en cuando a ese beso furtivo, sin ilusión alguna, ese beso generoso que nunca se hubo de devolver, pues a nada condujo ni a nadie sedujo. Senti mi cuerpo dolorido y mi triste alma lacerada y perdida, tambien estaba mi corazon herido por mi amarga vida fatigada y por ello lo mejor era no pensar en nada, era mejor morir y olvidad ese amor que aun no se conocia pero del que mucho se esperaba, que amar y vivir a esa sombra fantasmal, y asi mayor merito era dejar de amar que conseguir lo que jamas habia existido sino en nuestra imaginación.

sábado, 3 de mayo de 2014

Días de ayer

Días de ayer, que como sí fueran en una procesión de olvido para llevar las estrellas mis tesoros ocultos, intentando formar en el celeste un coro, que pueda cantar sobre mi eterno nido de aquello por lo que lloro para darme el consuelo de mi bien perdido, dirigiendo mis pensamientos hacia el eterno ayer haciendo que mi vuelo emprenda sin llegar al punto de partida.
Días de ayer en su incesante devenir de acontecimientos sombríos que ocultan una visión del más allá llena de esperanzas y concesiones esperadas para dar rienda suelta a la imaginación que nos nutre a todos los seres y nos otorga esa llamarada de ilusión para no caer en el abismo de la indolencia, dejándonos al azar de los recuerdos furtivos que asoman a nuestra mente y nos asaltan con la impunidad que les otorga su distancia de la realidad, desperdigados en lo más recóndito del corazón como el cazador que acechando a su presa cae sobre ella para abatirla solo con la fuerza y la aprobación de sus instintos.
Pero ¿donde acaban los mundos de sueño, y donde el amor? Vamos todos solitarios y en silencio sin cruzarnos a veces ni una sola vez en la vida, nos miramos a traves del cielo y seguimos y seguimos cada cual con nuestra soledad en el sendero; y cuantas veces nos preguntamos si habrá algun amor aunque sea imposible que nos aguarde en el abismo que es la soledad, y tal vez preguntemos que mensajes de anhelos seculares nos transmiten las estrellas.

sábado, 26 de abril de 2014

El libro de la vida

En el libro de la vida no hay nada que no podamos escribir, ni nada que nadie pueda leer, pues el corazón del hombre ha de estar abierto a todo aquel que quiera entrar en el para compartir el contenido de su existencia; es por ello que nada ha de dejarse en ese tintero oscuro del olvido, nada ha de dejarse de compartir, pues toda existencia y la experiencia que ella conlleva debería formar parte del patrimonio de nuestros seres queridos, sirviéndoles de faro y ayuda en todo aquello para lo que pudiera resultarles útiles para la mejor manera de sobrellevar la garganta que la. Ida en sí representa.
Queremos ser como los poetas que desnudan con su lenguaje rítmico y sonoro su propia alma para darla a conocer a todo aquel que quiera acercarse  a su mundo espiritual. Somos cómplices de ese   Tiempo que se recoge, que desarrolla lo eterno en el fondo de sus entrañas, no deseando nada mientras mi voluntad descansa, y se reclina en el regazo del mundo, de ese mundo donde también descansan las almas doloridas enfermas de querer sin esperanza alguna. Y en la noche que cae silenciosa y lentamente me creó estar despierto, me vuelve esa congoja de una espléndida visión que ya se ha derretido y que me deja por fin ser hombre y sólo hombre, para mirar con ojos de luz dulce como dos mellizos faros que nos regalan su primera mirada y a los que el alma se entrega sin recelar tropiezo alguno.

viernes, 21 de febrero de 2014

"En la búsqueda del pasado encontraremos la felicidad del presente"

Dicho que se atribuye al mundo de la arqueología y paleontología, podría aplicarse de igual forma a la vida cotidiana en todos sus sentidos y con todas cuantas connotaciones se quisieran sugerir.
Recurrir al pasado en no pocas ocasiones nos salva de ese presente amenazador y tedioso, en que nuestro entornó social se convierte de forma en ocasiones casi rutinaria, y del qué pretendemos escapar sin poder lograrlo, condicionandonos ante ese futuro incierto y lleno de trivialidades axfisiantes.
El pasado forma parte de nosotros, esta incorporado a los genes de nuestra existencia, y hemos de aprender de el y no olvidarnos nunca de lo que fuimos ni de lo que hicimos, ya que de otra forma nunca nos servirán nuestros aciertos ni aprenderemos de nuestras faltas o errores, y aprender siempre será la forma más vitalista de superar las adversidades que aún nos han de llegar y los obstáculos que aún el futuro nos ha de interponer en nuestro camino como personas libres de tomar las decisiones que creamos más adecuadas.

sábado, 18 de enero de 2014

"Sin el esfuerzo de la búsqueda, es imposible la alegría del encuentro"


La satisfacción de quien se dedica a buscar en la vida su propia realización y la felicidad para él y los demás, es suficiente para intentarlo al menos una sola vez aunque los resultados no sean al final los esperados. En esa búsqueda invertimos lo mejor que tenemos como seres humanos y lo hacemos sin pensar en el gasto personal que nos supone, de forma que lo mucho o poco conseguido se convierte en un triunfo interior que nos permite reafirmarnos en nuestro esfuerzo ante ese empeño que comenzó como un reto pero que al final se convierte en el motor impulsor de la propia vida.

sábado, 28 de diciembre de 2013

"Navidad"



En estos momentos de compartir con la familia unos días llenos de paz y felicidad, el "abueloNoel" os desea a todos mis seres queridos, un muy "FELIZ Y PROSPERO AÑO NUEVO 2014" que os colme de alegría y en el que se vean cumplidos todos vuestros mejores deseos.
Deseos que hemos de compartir y transformar en nuevos estímulos para seguir adelante en el día a día, en estos momentos tan difíciles y llenos de sinsabores por los que estamos pasando dada la situación actual, pero que con el apoyo y tesón de todos lograremos superara sin la menor duda, ya que “querer es poder" y todos queremos avanzar hacia el futuro mejorando nuestra situación al ser posible y en el menos malo de los casos mantenerla pero siempre con actitud positiva que nos permita ese pequeño empujón hacia delante, hacia el cumplimiento de nuestras metas y deseos soñados para poder compartirlos y disfrutar todos de ellos.

lunes, 23 de diciembre de 2013

¿Camino sin retorno? Podría ser


El paso del tiempo inexorable, no puede detenerse. Como el amor que adquiere con su paso ese acento de pasión atormentado, de anhelo no satisfecho y de ansias febriles de posesión, como en esa poesía hernandiana de la que se dijo que en su simbolismo se dejaba ver un sereno atardecer en el que el hombre está clavado en las entrañas de la tierra como la pena que hurga en el pecho del joven enamorado.
Mirada al frente, decidida, con rumbo fijo hacia esas metas no escritas en ningún sitio pero que están marcadas con la tinta imborrable de los sueños para perdurar en la memoria cuando el resto de nuestro cuerpo flaquee, que será por desgracia en no pocas ocasiones, pues la vida en sí misma es de por sí lo dura que a veces nosotros mismos, sea de forma inconsciente o no, nos la hemos creado y ante la cual hemos de rendir cuentas por desgracia más bien pronto que tarde. Cruces de caminos no previstos, encuentros no menos esperados ni aún deseados, puertas entreabiertas para darnos paso a lo desconocido, caídas en vano que nada nos aportaron pero que fueron tan inevitables como inútiles, senderos solitarios por los que acompañamos a al soledad de nuestra propia sombra, tan etérea a la vez como hado permanente de nuestras flaquezas y debilidades, pero que al final y por medio de nuestra inefable confianza en lo que somos y queremos, lograremos alcanzar y disfrutar esas metas que en un tiempo pasado nos parecieron tan lejanas e inalcanzables como deseadas y anheladas desde lo más hondo de nuestro corazón.

domingo, 24 de febrero de 2013

Esos "seres" que me han cambiado




La primera vez que me dijeron iba a tener un nieto, fué como si se despertaran las hadas silenciosas de la vida, para da un significado, tal vez el último del misterio de la vida que siempre queda inasequible; ya lo dijo el poeta:"si buscas caminos en flor en la tierra, mata tus palabras y oye tu alma vieja".
¡Vieja! esa es la palabra que me hizo ir a mirarme al espejo en cuanto pude quedarme solo, una sencilla palabra para expresar un hecho sencillo, pero que junto a otras de su misma naturaleza, como abuelo, forman un manojo de presencias eternizadas en su esencialidad.
Los nietos son seres especiales, a los que los abuelos los envolvemos en una atmósfera diferente, sobreprotectora, que te hacen recordar en un momento determinado tu presente y tu pasado, tus debilidades y tus fortalezas, tus defectos y por que no tus virtudes, devolviéndote momentos de tu propia juventud, trasladándote al pasado, y no porque se les quiera mas que a los hijos, así como a un hijo no se le quiere más que a tu pareja, pues son amores y afectos tan distintos como complementarios, nunca comparables pero siempre presentes y rellenando el vacío que unos u otros nos dejan en algunos momentos de la vida.
El prodigio de llegar a ser abuelo te hace plantearte la vida utilizando ya poca retórica y mucha más sinceridad, pues nuestro corazón deja ya de estar encerrado en la esperanza, con el temor de que los recuerdos nos vayan secando ese alma de polvorienta de los años pasados en el desierto de la vida. Uno se encuentra reo de sus hechos y vivencias, que no puede olvidar y en ocasiones nos arrastra a un total desengaño de la propia vida, que con la llegada de los nietos, nos arrastra hacia un nuevo nacimiento, de transformación y recorrido hacia una nueva luz donde todo se convierte en regeneración, sabiduría y prudencia para llevarles a "ellos", mis nietos, por el camino que yo hubiese querido seguir.
Cuando el hombre se encuentra solo con la naturaleza en estado puro, la soledad y la desilusión animaliza y arrastra su alma al borde de la aislamiento social, ahogando su inteligencia y sus ansias de elevación, pero el amor y sobre todo ese amor recién nacido, inocente y soñado aún sin saberlo, le horroriza a la vez que le seduce, y es esa mezcla de terror, fascinación y anhelo lo que significa el sentimiento más poderoso que que le invade al hombre en el momento que le dicen que va a ser abuelo.
El amor que uno siente hacia sus nietos le hace salir de uno mismo, llegando a negar nuestra propia y singular individualidad, para fundirnos con ellos en sus juegos, sus risas, sus desvelos, sus sueños, y sorprendernos a nosotros mismos en mas de una ocasión meditando palabras de un íntimo monologo en el que se distingue la voz viva de los ecos inertes de complejas sensaciones que produjeron una honda palpitación del espíritu. Mirándome en sus ojos auténticos, espontáneos, sinceros, vislumbro las ideas cordiales y universales del sentimiento del hombre bueno, que está encerrado en nuestro interior esperando un rescoldo de luz y de calor para aflorar a la propia vida, para poder mirarnos desde afuera y procurar penetrar en lo más profundo de las cosas, para que nuestro mundo externo no empiece a perder su solidez ahora cuando más la necesitamos, para disfrutar de esos minúsculos seres que nos hacen meditar y llegar a la conclusión que no existimos por nosotros sino por y para ellos.
Nos convertimos en hombres atentos a nosotros mismos y también a ellos para no ahogar la única voz que de verdad nos interesa escuchar: la suya, aunque nuestros ojos están cargados de razón y la razón analiza todo cuanto capta para no ver el teatro de la vida en ruinas y ver nuestra propia sombra proyectada en la escena del último acto de nuestra existencia. Y todo ello nos trae a la memoria las muchas horas de la vida gastadas, y diría más, perdidas, en meditar sobre los enigmas del hombre y de la vida, cuándo a partir de ahora "ellos" se adueñaran de nuestras ideas y harán que todo cuanto ocurra a nuestro alrededor queramos que sea inmutable y atemporal.

lunes, 5 de marzo de 2012

La vista atrás

Tiempo y vida
Como el tiempo de inexorable, así son las cosas en el devenir del día a día sin poder hacer nada por cambiar el camino trazado por nuestras acciones.

martes, 3 de enero de 2012

Nueva visión de la existencia

Nuevas perspectivas para nuevos amaneceres
ilusiones encadenadas con la fuerza del deseo
que transcurren sin tomar aliento fresco
por la amenaza del tiempo imparable.
Necesito en ocasiones escuchar el silencio a mi alrededor
precipitarme en el murmullo de la soledad
y sentirme vivo en mi propia ausencia
para saber que mi existencia me es ajena.
¿Incongruencias? ¡no! la vida misma es así
en su máximo esplendor vital.

sábado, 18 de junio de 2011

Una nueva visión de la vida

La propia vida, en su devenir implacable de los años
nos enfrenta ante situaciones tan contrapuestas como predecibles
en las que hemos de poner los cinco sentidos
para no sucumbir ante el poder de la indecisión permanente.
Siempre queda una ventana abierta a la esperanza
entre un mundo gris y tedioso que nos oprime y somete
pero algunos hombres tenaces luchan por sobrevivir
de forma libre y sin condicionante alguno a sus propósitos.
Constantemente nos vemos influenciados por normas
que se escapan a nuestra propia comprensión
de como entender y vivir nuestra existencia individual
sin cadenas que limiten nuestro pensamiento racional
al que tantas veces acudimos y del que en otras tantas
renegamos de el como fruto de nuestra propia evolución
como seres provenientes de un ancestro en todo irracional
pero intuitivo y superviviente en un mundo
que le resulto ser más cruel de lo que se mereció en realidad.

lunes, 7 de febrero de 2011

Como el sueño eterno

Noche tras noche observo el firmamento
pasando desapercibido entre las sombras
que proyectan los rayos fugaces de la luna
que nos contempla con ironía y desafecto
desde su atalaya de poder supremo
tan inalcanzable como deseada es.
Sonidos en penumbra engendrados
bajo el temor de los deseos acumulados
ante aquello que el ingenio desconoce
aún sintiendo que en su cuerpo abatido
quedan fuerzas que superen ese miedo.
Pensamientos que desdicen lo pensado
momentos antes de sucumbir al encanto
que producen los destellos de esa luna
compañera inseparable y atormentada
que surgieron en respuesta a un deseo.
Pregunta en la noche a tu conciencia
cual será el imprevisto desenlace
que te turba y atenaza por el día
sintiendo en la bruma de la ignorancia
el amparo de sentirse inadvertido.

martes, 4 de enero de 2011

La última travesía

Llega ese momento de la vida, tardío a veces, prematuro las demás
cuando todas las reservas pasionales están concentradas en la suerte
pero en ocasiones se es todavía demasiado joven de espíritu
como para saber que la memoria del corazón
elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos
y que gracias a este artificio de la mente ´mas que del cuerpo
logramos sobrellevar el pasado, que nos hace víctimas fáciles
de las trampas caritativas y cautivadoras de la nostalgia.
No tardamos mucho tiempo ni gastamos muchas energías
en concebir una justificación fácil para el abandono
lo cual comprobamos con la compasion de los hijos
quien tuvo la suerte de tenerlos, a veces falta de gratitud
en los cuales revelamos cuanto y con cuanta avidez
hemos amado y deseado la vida.
Hemos sido gentes de vidas lentas y apaciguadas
a las cuales era difícil verlas volverse viejas
pero que hemos ido desvaneciéndonos poco a poco en el tiempo
para volvernos brumas y recuerdos de otra época
hasta que nos asimilo de forma inexorable el olvido
permaneciendo como suspendidos en la atmósfera
al margen del transcurrir del tiempo.
La vida entera estuvo constantemente pervertida
por el prisma de la pobreza de espíritu
actuando en solitario por el placer asociado a la clandestinidad
y pensando que en la concepción universal de los seres
cualquier suceso que le ocurra a uno
le puede ocurrir al mundo entero sin duda alguna.
Nos permanece el fósil de un pensamiento
que creíamos borrado por el paso de los años
y lo recordamos siempre a través de los cristales enrarecidos
de que nos fuimos nuestro camino marcado desde hacía muchos años
con la disposición irrevocable de no volver jamás
y en ese viaje que emprendimos empujados por no sabemos que
nos pareció más una prueba de nuestra propia sabiduría innata
que nos hizo sentir con el animo suficiente
para sobrevivir al olvido de lo que nunca debimos recordar.
En la cúspide del gozo de la vida sentía una revelación
que no podía creer, que incluso me negaba a admitir
y era que las ilusiones del corazón y del sentimiento
podían ser sustituidas por una pasión tan terrenal
que la idea de la propia sustitución me llevo por caminos imprevistos
para quedar todo cuanto uno fue y sintió
tapizado por el talento desperdiciado de una existencia dirigida.
Esa vida que nos enseña que nada de lo que se haga es inmoral
si ello contribuye a perpetuar el sentido de la buena moral
manejando los acontecimientos del mundo con tanta fluidez
que parecen flotar por encima de los escollos de la realidad
y es entonces cuando iniciamos los trayectos solitarios
con la rara sensación de estar descubriendo algo
que nuestros instintos sabían desde siempre
pero con dudas de conciencia que solo logramos superar
por pura y mera distracción de la fatalidad.
Hay una ambición de espíritu, tan real como intangible
que ninguna contrariedad de este mundo ni del otro lograría quebrantar
pero para ello hemos de descargar al corazón de tantas palabras
de amor como de odio, que nos quedan aún sin usar
y todo aquello que se nos atravesó en nuestro camino
debió sufrir las consecuencias de nuestra determinación arrasadora
capaz de cualquier cosa, aún detrás de una apariencia desvalida.
En el epílogo de la vida, solo entonces comprendemos, y no antes
que un hombre sabe cuando empieza a envejecer
porque empieza a parecerse a su padre, a pensar como el,
pero después de todo ya no podemos decir
si nuestra costumbre de amar y sentir por los demás
es una necesidad de la conciencia o un simple y banal vicio del cuerpo.
El olvido es la mejor prenda de discreción para actuar
en los atardeceres solitarios de la memoria exigua
que nos enseña lo único que nunca aprendimos de verdad:
que a la propia vida no le enseña ni engaña nadie
por lo que aveces es preciso demorar el recuerdo
para apaciguar el desgaste de los recuerdos no solicitados.
La vida por si sola se menoscaba en su propio abismo
con una explosión jubilosa de victoria total
que hace temblar al propio mundo expectante
apareciendo como una trampa de la felicidad
de la que es imposible disgregarse de forma alguna
descartando todo aquello que se conciba como indigno
aunque en ocasiones nos complacemos con el equívoco
porque también el equívoco nos protege de la estupidez.
Que mejor manera de afrontar esas ultimas horas
que navegar en la madurez esplendida de quien mantiene aun
las costumbres del manejo ético y beneficioso del olvido
para no ser víctima de un mismo destino que aquellos
que comparten el azar de un entusiasmo común
que jamas pensaron en poder alcanzar.

La irremediable espera


Todo llega a su fin. La existencia misma así nos lo confirma
incluso nos asustamos con la comprobación desoladora
de que tras muchos años de vida familiar y conyugal
no han hecho más que pastorear rencores no superados.
Cuando alcanzamos ese estado de madurez y sensatez apacibles
nos cuidamos de evocar tiempos pasados
porque las heridas que creíamos cicatrizadas
tan pronto se resentían y volvían a sangrar como si fueran del ayer.
Los amaneceres conyugales se apaciguan, tenemos malos sueños
y tomamos conciencia de que la muerte no es tan solo
una probabilidad permanente, como lo ha sido siempre
sino una realidad cada día más inmediata.
Tantas veces hemos sobrellevado las desgracias y contratiempos
con una sonrisa invencible aprendida más bien a la fuerza
para no darle gusto a la adversidad que nos acompañaba
y darnos cuenta que nuestros primeros olvidos
los consideramos como ilusiones efímeras de nuestra mente
que poco a poco, en un naufragio ineluctable
sentimos que vamos perdiendo el sentido de la justa interpretación
siendo conscientes de de ser los últimos protagonistas
de una vida ni tan siquiera propia en extinción.
Duele más la interrupción de nuestra vida
en el manantial de la historia de la que formamos parte
pero al menos poseemos la libertad de cada quien
para llorarlo como quisieramos
sin tener que rendirnos a la intransigencia del destino
aunque en ese tramo final ya uno está medio podrido de vida
y esa gentileza habitual y maneras lánguidas de ser
que cautivaban de inmediato a nuestros interlocutoras
también se tuvieron como virtudes, al menos sospechosas,
de estar convencido en la soledad del alma
de haber amado y querido tal vez´más que otros.
Muchos recuerdos hemos borrado de nuestra vida
y con algunos nos enfrentamos de nuevo por primera vez
a conciencia y depurados de todo sentimiento por el olvido
si bien antes fueron el origen de un cataclismo
que tanto tiempo después no había terminado.
Cuantas veces tuvimos un instinto de la vida
y una vocación de complicidad con todo aquello
ante lo que no advertimos ningún signo de interés o de repudio
pero en esa indiferencia había un resplandor distinto
que nos animaba a persistir en nuestras vivencias.
Cuantos han vendido amores de emergencia
comprados en situaciones repletas de indignidad
pero recordados de forma idealizada con la alquimia de la poesía,
a pesar de lo cual no lográbamos distinguirlos
de atardeceres desgarrados por la propia soledad,
compensados con amores de consolación pasajeros
a los que reprendíamos por la pasividad mostrada.
Cuantos han sufrido y han sido marcados sin remedio
por el estigma grabado a fuego de los extravíos juveniles
compartiendo la ansiedad reprimida de los demás
como si fueran propias, destinadas a mantener tal vez
las brasas vivas pero sin poner la mano al fuego
para ser incinerados por el propio devenir de las cosas.
La vida real del día a día nos obligaba a ocuparnos
cosas más terrenales que los dolores del corazón y el sentimiento
a sentir la propia vida de forma impersonal y deshumanizada
para dar cierta luz sobre el porvenir incierto pero presente
y ser consciente de que no hay ni fuerza ni razón en este mundo
que puedan torcernos de los propósitos firmemente establecidos.
Fuimos en el pasado fruto de la crítica de los demás
con una reputación no tan probada como difundida
("lo único peor que la mala salud es la mala fama")
pero no hay mayor gloria que vivir con la determinación ciega
de actuar acorde a nuestro propio código de existencia.
Regresamos en ocasiones de ese paseo diario de la imaginación
con la revelación urgente de que al día siguiente hemos de vivir
bien provistos pero mejor dispuestos de entereza de espíritu
por el puro deleite de probar los frutos insípidos del sentimiento ajeno
lo cual nos hacía sentirnos más felices y no encontramos mejor consuelo
para todas esas desdichas a las que sobrevivimos.
Descubrimos en nuestros gestos cotidianos la madurez prematura
de quien ve por primera vez la vida en su estado natural
haciendo un recorrido largo y minucioso, sin rumbo alguno
con demoras que no tienen otro motivo que el deleite sin prisa
de presenciar el espíritu de las cosas en su primitiva presencia.